Realidad extendida en la banca y el sector financiero
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Realidad Extendida

en banca y sector financiero

Si estás leyendo este blog, donde hablamos de tecnologías inmersivas, muy probablemente sea redundante decirte que la realidad extendida (XR) es un término utilizado para referirnos a una triada de tecnologías que abarca la realidad virtual, la realidad aumentada y la realidad mixta (esta última en un plano más teórico que práctico, pues actualmente está en una fase de desarrollo muy inicial). Aún así, como puedes ver, nos gusta repetirte los conceptos.
Gracias a las posibilidades tecnológicas que ofrece  la realidad extendida es posible reducir la brecha entre personas, información y  experiencias. Tras el efecto wow inicial, que trajo la VR hace un dos ó tres años, hemos pasado a una segunda etapa basada en  casos de uso claros, medibles y rentables, y  no ya en expectativas, apuestas de futuro o hypes. Y es aquí donde la XR está mostrando su eficacia en numerosos sectores y negocios. Cuando se trata de reducir costes, optimizar procesos, acelerar la formación o mejorar la imagen de marca, la XR es una eficiente aliada  para extender digitalmente las posibilidades de la realidad humana.
Realidad Extendida en el Sector Financiero
Ya hemos hablado en entradas anteriores de los usos de la XR en sectores como el turismo cultural o la optimización de procesos industriales, pero ¿como pueden los bancos y otros negocios financieros beneficiarse de las tecnologías inmersivas? A priori un sector tan tradicional y con unos flujos de trabajo muy conservadores no parece el más indicado para la adopción de la XR­. Y sin embargo, no es así
Hay varias tendencias en las que la banca ya está indagando, consciente de su necesaria adopción en el medio-largo plazo dados los vertiginosos cambios que se están dando en los hábitos de consumo desde que comenzó el s. XXI. Por una parte están los esfuerzos orientados a la creación de compromisos más profundos y significativos con los clientes (especialmente cuando hablamos de nuevas generaciones nativas digitales, como son los millenials) y por otra el aumento del rendimiento de la fuerza laboral y de ventas.
Hay varias tendencias en las que la banca ya está trabajando, consciente de su necesaria adopción en el medio-largo plazo, dados los vertiginosos cambios que se están dando en los hábitos de consumo desde que comenzó el s. XXI.
Por una parte están los esfuerzos orientados a la creación de compromisos más profundos y significativos con los clientes (especialmente cuando hablamos de nuevas generaciones nativas digitales, como son los millenials) y por otra el aumento del rendimiento de la fuerza laboral y de ventas.
Hay varias tendencias en las que la banca ya está trabajando, consciente de su necesaria adopción en el medio-largo plazo, dados los vertiginosos cambios que se están dando en los hábitos de consumo desde que comenzó el s. XXI.
Por una parte están los esfuerzos orientados a la creación de compromisos más profundos y significativos con los clientes (especialmente cuando hablamos de nuevas generaciones nativas digitales, como son los millenials) y por otra el aumento del rendimiento de la fuerza laboral y de ventas. Veamos algunos ejemplos:
Oficinas virtuales. El futuro de las oficinas bancarias tiene sus días contados.  La reducción de sus costes obsesiona a los bancos, que desde hace años reducen sistemáticamente el número de sus sucursales. Además, la interacción cada vez mayor de los clientes con su banco a través de dispositivos digitales, en lugar de acudir a la oficina física es una puntilla más en esta muerte anunciada.
Pero que desaparezcan las sucursales no puede conllevar a la supresión de los canales de comunicación entre cliente y banco. En este sentido cobra fuerza el concepto de oficinas o centros de atención al cliente virtuales.
Como su nombre indica, son oficinas recreadas digitalmente, donde el cliente podrá interactuar con su banco a través de la inteligencia artificial (AI), sin tener que desplazarse hasta la delegación bancaria y superando otras alternativas que no han alcanzado a satisfacer plenamente la experiencia de usuario, como la videoconferencia o los chatsbot. El objetivo es poder solucionar gestiones o problemas en un ambiente inmersivo, tal cual se haría en una oficina real, sin desplazamientos y con una mayor ratio de éxito en la solución de cuestiones financieras gracias a la AI.
Facilitar la comprensión de productos financieros complejos. Uno de los grandes retos de la banca es poder explicar sus productos de una forma más clara y efectiva; no solo para vender sino también para cumplir con los nuevos requisitos legales. Comprender las ventajas y riesgos de productos financieros especialmente complejos será clave pata el sector fianciero.
En este sentido, la información resulta mucho más sencilla de asimilar si en lugar de limitarnos a la tradicional explicación oral o en  papel pudiéramos utilizar un dispositivo inmersivo para vier los datos de forma animada, acompañados de explicaciones con gráficos, vídeos, simulaciones en directo y otros componentes visuales.
Donde ya está utilizando la banca de manera efectiva la realidad extendida es en la comercialización de activos inmobiliarios. En concreto a partir de la realidad aumentada, que permite a los bancos poder mostrar su oferta de viviendas de una forma rápida y completa, como la visita en vivo pero sin desplazamientos y ganando en tiempo y efectividad, al poder visitar varios inmuebles  en tan solo unos minutos. Esta herramienta ya es explotada de forma habitual por las grandes inmobiliarias.
En este sentido, bancos como el BBVA han lanzado herramientas como la app Valora View, que permite conocer casas disponibles en una calle o en un edificio enfocando simplemente nuestro teléfono móvil hacia la fachada.
Es importante tener en cuenta que, incluso si los bancos actualmente no ven un caso de uso convincente para la tecnología XR, deberían comenzar a experimentar con ella,  a fin de desarrollar un nivel mínimo de experiencia interna antes de que sea necesario implementarlo a contrarreloj.


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