Patrimonio cultural y las nuevas tecnologías inmersivas,
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Patrimonio cultural

y tecnologías inmersivas

Año 2025. Paseas entre las ruinas del teatro romano de Clunia Sulpicia, en el sur de Burgos. A tu alrededor se levantan dos milenios de historia: los restos de lo que fuera el graderío semicircular y frente a él  algunos lienzos del muro que cerraba el escenario. Pese al gran trabajo realizado por los arqueólogos en la excavación y recuperación del espacio original, te resulta difícil contextualizar los restos que ves con su momento histórico y cultural. Entonces sacas del bolsillo tus gafas de realidad extendida, que hace tiempo sustituyeron al smartphone en tu día a día, deslizas un dedo por la patilla y..¡tachán!, tu entorno se ha transformado y tú te has trasladado a otra época. Ahora estás en el siglo II d.C y, junto a casi 10.000 ciudadanos romanos, asistes a la representación de la comedia Captivi, de Plauto. Puedes ver y escuchar a los actores sobre el escenario, fielmente reconstruido digitalmente a partir de los datos arqueológicos, e incluso puedes oler el incienso quemado en uno de los últimos actos. Al dirigir tu mirada a los puntos flotantes, que se colocan en lugares estratégicos, diversos paneles y vídeos se despliegan para ofrecerte información añadida de los elementos arquitectónicos, explicaciones sobre las representaciones y el contexto histórico e incluso saber el significado social que para la gente que te rodea tenía el acudir al teatro. Acabas de vivir una experiencia patrimonial inmersiva y ya no quieres volver a hacer turismo cultural de otra forma. Los paneles informativos han muerto.

Basilica del Sagrado Corazon de Jesus, Gijon por Raíz Media

De unos años a esta parte hemos empezado a intuir, e incluso disfrutar, algunos adelantos de lo que las tecnologías inmersivas o extendidas, que abarcan las realidades virtual, aumentada y mixta, nos tienen reservado en el área patrimonial.
La posibilidad, no solo de observar un monumento, un edificio o una obra de arte, sino de literalmente pasear por él, conocer lugares ya desaparecidos o ampliar la información de una forma intuitiva para mejorar nuestra comprensión, suponen una auténtica revolución en la forma en que nos enfrentaremos a nuestro pasado artístico.
Más allá de una alternativa a la visita clásica
Es importante tener claro que la visualización del patrimonio en un dispositivo  inmersivo tiene como fin último ofrecer un acercamiento “aumentado” al objeto de contemplación, enriqueciendo y facilitando determinados aspectos de esta experiencia. No se trata por tanto de reemplazar la visita en vivo. Las tecnologías inmersivas aportan un valor añadido a la visita,  brindando al usuario la oportunidad de recontextualizar o abordar el patrimonio cultural, ya sea desde un punto de vista cognitivo, sensitivo o emocional.
Además, el uso de estas tecnologías en el ámbito cultural tiene implicaciones sociales, culturales e incluso de conservación muy trascendentes. Por ejemplo, permite conocer espacios hasta ahora inaccesibles a personas con algún tipo de minusvalía. También viajar a lugares lejanos a aquellas personas que por razones económicas no pueden hacerlo. O incluso conocer espacios que por cuestiones de conservación no pueden ser visitados. Un buen ejemplo de este último caso es el proyecto ScanPyramids VR. Se trata de una instalación situada en París, en la Cité de l’architecture et du patrimoine, que permite adentrarse con unas gafas VR en el corazón de la Pirámide de Kheops, accediendo a los espacios que, por razones de seguridad, no están abiertos al público general.
ScanPyramids_VR
Google Arts and Culture
En el año 2011 nació el proyecto de Google “Arts and Culture”, con el objetivo de hacer accesibles a los internautas obras de arte y monumentos de todo el mundo en visitas de 360 grados a través del navegador del ordenador o con gafas de realidad virtual. La compañía estadounidense ha colaborado desde entonces con más de 1.200 museos, galerías e instituciones en 70 países para que las exposiciones estén disponibles en línea.  Esto nos permite realizar una visita desde cualquier punto del globo a museos como el British Museum, el Prado o el Alte Nationgalerie de Berlín. Además también podemos recorrer el centro histórico de numerosas ciudades patrimonio de la humanidad o explorar personajes y acontecimientos históricos.
google-arts-culture
Desgraciadamente no son solamente las restricciones de horario o de público las que limitan nuestra visitas. Incendios, guerras o desastres naturales pueden destruir lugares emblemáticos admirados hoy en día. Para garantizar la conservación digital de estos bienes, Google Arts and Culture y la empresa Cyark, especializada en escaneo en 3D, se han unido recientemente en el proyecto “Open Heritage”, que utiliza la tecnología de escaneo láser para capturar todos los datos relevantes en un sitio histórico y recrearlo virtualmente, garantizando de este modo la preservación de lugares emblemáticos especialmente vulnerables. Pese a la corta vida del proyecto ya hay algunos espacios que afortunadamente fueron registrados antes de su reciente desaparición y que podemos seguir visitando aunque sea virtualmente. Es el caso del templo budista Ananda Ok Kyaung en Bagan (Myanmar) que sufrió graves daños durante un terremoto en 2016 o las Tumbas de los reyes de Buganda en Kasubi, en Uganda, destruídas en un incendio en 2010. Ambos espacios habían sido registrados poco tiempo antes.
Un punto clave para el éxito de este tipo de proyectos será el aspirar siempre a alcanzar la máxima excelencia en el equilibro entre calidad visual y divulgativa. Por ello habrá que superar el concepto estanco de los equipos de trabajo y virar a un sistema de equipos multidisciplinares, que irán desde  especialistas en arte y patrimonio a arquitectos, modeladores, programadores, etc…Solo así se podrá garantiza un correcto uso como fuente de conocimiento, difusión, conservación e incluso entretenimiento del patrimonio cultural.
Imagen de portada: Proyecto “Ara as it was”. Fuente: Inglobe Technologies


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